No hablaba solo, la conversación estaba en todo su apogeo, lo sé. Pero en mi interior, mi conciencia estaba en el fulgor de una batalla a tres bandas donde les acompañaban mis sentimientos y mis recuerdos añorados.
Ambos se encontraban en una disputa por quien llevaba la razón pero los tres se encontraban en medio del coladero por lo que cada uno de ellos al soltar sus razones, muchas de éstas se esfumaban por los pequeños agujeros y cayendo directamente al fregaderos donde al correr el agua junto a la espuma desaparecían de mi vista.
Ha sido una batalla dura, mientras fregaba los platos muchos recuerdos no muy lejanos venían a mi mente con una gran añoranza, dejando así a mis sentimientos casi en la cuerda floja pero mi conciencia estuvo astuta y cogiendo la sartén por el mango, libró a los sentimientos de lo que era una muerte casi segura.
Los sentimientos atacaron esta vez mientras fregaba los cubiertos, al ataque con un chiquillo de sierra y defendiéndose a capa y espada de los recuerdos consiguió eludir la batalla y que todo quedase en tablas.
En la ventana los tres estaban en un momento de tensión pues la caída desde el 6º D podía provocar la victoria o la derrota en el combate por lo que se mostraron muy cautelosos.
No salió nadie, nadie se asomó; por lo que nadie pudo presenciar la batalla que en mí se encontraba; sin saber que hacer, que camino tomar, que decisión tomar.... Por lo que todo quedó en tablas.
Esta noche, ya mañana si eso... Pues ya decidirán quien gana.

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